como quien no quiere la cosa,
sin más remedio que seguir una corriente
que no sabiamos a donde nos llevaba exactamente.
Horas, minutos, segundos,
tan desapercibidos como los vientos del sol,
tan desaparecidos como Dios en altavoz.
Los días pasaban, los meses, los años,
como péndulos en el espacio,
sin fuerza de rotación nos fuimos separando,
engranajes sueltos que se van rodando,
para mi pasa un día, mientras vos seguís contando.
Horas, minutos, segundos,
tan desapercibidos como los vientos del sol,
tan desaparecidos como Dios en altavoz.
Los días pasaban, los meses, los años,
como péndulos en el espacio,
sin fuerza de rotación nos fuimos separando,
engranajes sueltos que se van rodando,
para mi pasa un día, mientras vos seguís contando.