domingo, 14 de noviembre de 2010

Peter Pan.


Y así luego de tanto esperar.

Todos alguna vez tenemos ese inmenso deseo por crecer, si así es, crecer.
Cuando estabamos en pre-escolar, queriamos ser los niños grandes, queriamos usar ropa de niñogrande, usar cubierto de niño grande.
Cuando llegabamos a primer grado, queriamos estar en cuarto grado, queriamos dejar de jugar con Barbies, pintarnos las uñas y usar maquillaje.
Luego, después de muchos años, llegabamos a 7mo, ya nos sentiamos grandes, usabamos tacones, maquillaje y las barbies nos parecían una pérdida de tiempo.
Luego siguen pasando los años y nuestra vida gira en torno al celular, la computadora, las amigas, la ropa y obviamente, los novios.
Pero sin importar la situación, queremos seguir creciendo, queremos ir a la universidad, porque ya estamos cansados del colegio. Queremos decidir una carrera porque ya estamos hartos de la matemática o la historia. Queremos irnos de la casa porque ya estamos cansados de las absurdas reglas de nuestros papás, y así seguimos y seguimos.

No nos damos cuenta que ser adultos no tiene ningún beneficio. Los adultos vivien en un mundo donde el amor por el dinero sobrepasa el amor por la vida, un mundo donde los pequeños detalles se vuelven insignificantes, un mundo donde la apariencia lo mueve todo, incluso el amor.
Los adultos viven en un mundo donde se olvidan los sueños y los proyectos de vida, un mundo donde no se rie ni se llora, en un mundo donde es necesario sonreir cuando no quieres, mentir para proteguer a los demás, aparentar cuando sabes que te mienten, un mundo donde se pierde la honestidad, hasta con uno mismo.
Los adultos viven en un mundo lleno de tareas y responsabilidades, cubiertas por más tareas y responsabilidades, un mundo donde es mas facil llegar al sol, que estar en paz. Un mundo donde es necesario llevarte a todos por delante para sobrevivir, donde tu carro, tu casa y tu ropa definen lo que puedes, o no, hacer.
Todos tenemos esa mala idea del mundo adulto, pensamos en un mundo donde creamos nuestras propias reglas, donde podemos hacer lo que queramos, un mundo lleno de beneficios al que los niños no pueden entrar. Pero no, la idea del mundo adulto, es bastante errada, en ese mundo las reglas las pone el dinero, la avaricia y la apariencia.
No entiendo cual es nuetro afán por crecer, es absurdo.
Yo no se ustedes, pero yo no quiero crecer.

Claudia.


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