viernes, 3 de diciembre de 2010

Desamor enamorado.

Últimamente he estado un poco, estancada, por así llamarlo, tanto que mi última entrada se llamó “sin título”, así que me disculpo por eso.

Supongo que mi blog se ha tornado en un montón de entradas dedicadas al amor, ese que nos destruye y nos alegra la vida, al mismo tiempo. Hace poco conocí a una persona, estábamos hablando y le comenté de mi blog y que cuando me siento a escribir frente a la computadora, no me salen más que reflexiones amorosas, y esto déjenme decirles, no le hizo nada de gracia. Me dijo que él no creía en el amor, así mismo, me dijo que era un pérdida de tiempo y que a él, el amor solo le había dejado heridas y desdichas.

Esto me sorprendió bastante, a decir verdad no creo que el amor sea tan descarado como para venir, destruirnos el corazón e irse así sin más. Y fue en ese momento que entendí que el amor no solo nos deja desdichas, el amor trae bastantes alegrías, pero cuando se va sin ser echado nos deja heridas tan profundas que no tenemos las fuerzas para mirar atrás y darnos cuenta todas las sonrisas del pasado.

Muchas personas (o frases célebres) aclaman que mirar atrás es doloroso, y que para seguir adelante tenemos que desprendernos del pasado. Lo siento, pero eso son puras mentiras, es decir, si me desprendiera del pasado, no aprendería, ya que de los errores se aprenden, Si cada uno de nosotros se desprendiera del pasado cada vez que algo malo pasa, no avanzaríamos y viviríamos en un ciclo basado en equivocarse, sufrir, desprenderse y olvidar, y eso a decir verdad no suena nada alentador.

Lo que necesitamos aprender es a ver el lado positivo de cada cosa en la vida, si el amor se fue y nos dejó heridas, tenemos que aprender a ponernos una curita, secarnos las lágrimas y seguir adelante, porque si bien el amor se va sin ser echado, también vuelve sin ser llamado, para darnos alegrías y felicidad.

Aprendamos a aprender de los errores y a no desprendernos del pasado, sino tomar las cosas buenas de él (y las malas también) y aprovechar lo que las vida nos dio. Hay que enamorarnos del desamor y desenamorarnos del enamoramiento, para nunca llevar un golpe que no esperábamos.

PD: he descubierto que puedo pasar 45 minutos escribiendo sin darme cuenta del tiempo

Claudia.

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