Yo:
Con una cámara de rollo, me senté en la mitad de la calle.
En frente de mi casa, al lado de la vecina, detrás de una cámara.
Era un sábado normal,
todos pasaban sin apuros por la acera,
mientras yo tomaba fotografías de la gente.
A ninguno le molestaba el evidente flash de mi cámara,
a nadie parecia importarle las fotos,
solo los niños se me acercaban para tocar la cámara,
me sonreían, yo capturaba la sonrisa,
y luego se iban. Era como un juego.
Él:
Me sentaba en la mitad de la calle,
Nadie captaba mi atención,
solo una niña con una cámara,
sentada en frente mio, al lado de la vecina,
detrás de su cámara.
Tomaba fotos, como algo rutinario,
pero siempre con mucho entusiasmo,
una foto, una sonrisa.
Yo solo me limitaba a mirarla.
Yo:
Y así fue, como en todas mis fotos,
si logras observar al fondo de la calle,
estas tú.
Sentado en frente mio, al lado de tu casa,
detras de una mirada enamorada.