jueves, 19 de julio de 2012

Sal y limón

La vida pasa y las personas se van,
todos lo dicen como si fuera casualidad,
todo se olvida, nada quedará,
solo el dolor de la perdida audaz, que se queda,
se queda y no se va.
Como un recordatorio diario de todo lo que quiero y no puedo dejar,
como una amenaza a mi cuerpo,
que desiste y se detiene al compás
de tus labios y tu mirada casual.
No me dejes olvidarte como a peces del mar
pues más vale muerto que sin ganas de amar,
ponle sal a la herida y limón al corazón,
pero no me dejes ir, que nos hace falta amor.





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